Las regiones montañosas del mundo están experimentando un calentamiento sin precedentes, superando a las tierras bajas y amenazando los sistemas hídricos de más de mil millones de personas. Un reciente estudio global revela que este acelerado calentamiento de montañas transforma la nieve en lluvia y encoge glaciares, elevando el riesgo de desastres naturales y la pérdida de ecosistemas vitales.
Este fenómeno, denominado «cambio climático dependiente de la elevación» (EDCC), implica que los cambios ambientales se intensifican a medida que aumenta la altitud. La investigación, liderada por el Dr. Nick Pepin de la Universidad de Portsmouth, recopila la evidencia más completa hasta la fecha sobre cómo los climas de montaña están evolucionando a nivel mundial.
El estudio, publicado en Nature Reviews Earth & Environment, destaca que entre 1980 y 2020, las zonas montañosas se calentaron en promedio 0.21°C por siglo más rápido que las tierras circundantes. Esta disparidad acelera la transformación de nevadas en precipitaciones líquidas y provoca el retroceso de los glaciares, según la fuente original en ScienceDaily.com.
El calentamiento de montañas y sus mecanismos
El equipo de investigación analizó datos climáticos globales y estudios de caso detallados de regiones montañosas clave como las Montañas Rocosas, los Alpes, los Andes y la Meseta Tibetana. Estos hallazgos confirman que la velocidad del cambio climático puede volverse aún más intensa a mayor altitud, un fenómeno que comparte similitudes con las rápidas transformaciones observadas en las regiones árticas.
El Dr. Pepin explica: «Las montañas comparten muchas características con las regiones árticas y están experimentando cambios igualmente rápidos». Agrega que la pérdida acelerada de nieve y hielo, junto con cambios profundos en los ecosistemas, son factores clave. El estudio amplía una investigación previa de 2015 en Nature Climate Change, que ya señalaba el calentamiento creciente con la elevación.
Los mecanismos detrás de este calentamiento acelerado incluyen la reducción de la capa de nieve y hielo, el aumento de la humedad atmosférica y la influencia de los contaminantes de aerosoles. Estos factores, combinados, crean un ciclo de retroalimentación donde el calentamiento inicial desencadena condiciones que amplifican aún más el aumento de las temperaturas en las alturas.
Impacto global: agua, ecosistemas y eventos extremos
Las consecuencias de este calentamiento no se limitan a las comunidades de alta montaña. Más de mil millones de personas dependen de la nieve y los glaciares de las montañas como fuente crítica de agua dulce. Esto incluye a grandes poblaciones en China e India, que obtienen gran parte de su suministro hídrico del Himalaya.
El Dr. Pepin enfatiza los riesgos crecientes: «El hielo del Himalaya está disminuyendo más rápidamente de lo que pensábamos. Al pasar de la nevada a la lluvia debido al calentamiento, es más probable que se produzcan inundaciones devastadoras». Los eventos peligrosos se vuelven más extremos, como lo demostraron las intensas tormentas monzónicas y lluvias extremas en Pakistán, que en 2022 provocaron inundaciones mortales.
Además, el aumento de las temperaturas fuerza a plantas y animales a buscar condiciones más frías en altitudes superiores. Este desplazamiento ascendente amenaza la biodiversidad, ya que muchas especies «se quedarán sin montaña» y se perderán ecosistemas enteros, alterando fundamentalmente la vida en estas regiones vitales para la salud planetaria.
La urgencia de la situación es clara. La comunidad científica y los gobiernos deben actuar con decisión para mitigar los efectos del cambio climático en estas frágiles regiones. La protección de las montañas es esencial para garantizar la seguridad hídrica, la biodiversidad y la estabilidad climática global para las generaciones futuras.












