Millones de personas mayores con demencia continúan recibiendo prescripciones de medicamentos que aumentan el riesgo de caídas y confusión, a pesar de las advertencias médicas de larga data. Un estudio reciente revela que uno de cada cuatro beneficiarios de Medicare con demencia recibe estos fármacos, lo que subraya una preocupación persistente sobre la seguridad en la atención a estos pacientes vulnerables.

Esta situación se agrava al considerar que, en muchos casos, no existe una justificación médica documentada para estas prescripciones. Aunque la tasa general de uso de estos medicamentos ha disminuido en la población de Medicare, las personas con deterioro cognitivo siguen siendo las más propensas a recibirlos, exponiéndolas a efectos secundarios perjudiciales.

La investigación, publicada el 12 de enero en la revista revisada por pares JAMA, destaca un desafío crucial en la salud pública. La Universidad de California – Los Angeles Health Sciences, a través de ScienceDaily.com, enfatizó que estos resultados señalan oportunidades significativas para mejorar la calidad y la seguridad del cuidado de millones de adultos mayores en Estados Unidos.

Aumento de riesgos y prescripciones sin justificación

El estudio analizó datos de encuestas y reclamaciones de Medicare entre 2013 y 2021, enfocándose en cinco categorías de medicamentos activos del sistema nervioso central (SNC): antidepresivos con propiedades anticolinérgicas, antipsicóticos, barbitúricos, benzodiacepinas e hipnóticos no benzodiacepínicos. Las tasas de prescripción variaron: 17% para adultos con cognición normal, 22% para aquellos con deterioro cognitivo sin demencia, y un preocupante 25% para individuos con demencia.

El Dr. John N. Mafi, profesor asociado de medicina en la UCLA, señaló que «más de dos tercios de los pacientes que recibieron estas prescripciones carecían de una indicación clínica documentada en 2021, lo que sugiere altos niveles de prescripción potencialmente inapropiada y dañina». Sorprendentemente, mientras el uso de benzodiacepinas e hipnóticos no benzodiacepínicos disminuyó, las recetas de antipsicóticos aumentaron del 2.6% al 3.6% en el periodo estudiado, lo cual es alarmante dada su asociación con un mayor riesgo de caídas y confusión en pacientes con demencia.

Desafíos en la atención y la seguridad de los medicamentos demencia

Aunque hubo una modesta disminución en las prescripciones consideradas clínicamente justificadas (del 6% al 5.5%), la reducción fue más pronunciada en las que se consideraban inapropiadas (del 15.7% al 11.4%). Esta mejora se atribuyó principalmente a la menor utilización de benzodiacepinas y sedantes. Sin embargo, la persistencia de altas tasas de prescripción de medicamentos demencia con efectos adversos en personas con deterioro cognitivo plantea una necesidad urgente de intervención.

La falta de justificación documentada para muchas de estas recetas sugiere una brecha en la comunicación y la evaluación del paciente. Es fundamental que los profesionales de la salud, los pacientes y sus cuidadores trabajen en conjunto para revisar la necesidad de estos fármacos. La educación y la monitorización continua son clave para asegurar que los tratamientos sean seguros y apropiados, priorizando siempre la calidad de vida y minimizando los riesgos de caídas y confusión en esta población vulnerable.