Científicos de la Universidad de Utah han identificado una nueva criatura en el Gran Lago Salado, un gusano microscópico de la especie Diplolaimelloides woaabi, marcando un hito significativo para la biología de ambientes extremos. Este hallazgo, detallado en un estudio reciente, es crucial porque solo un puñado de especies animales puede sobrevivir en las condiciones hipersalinas de este ecosistema único.
La importancia de este descubrimiento trasciende lo meramente taxonómico. La presencia de Diplolaimelloides woaabi en el Gran Lago Salado, un lugar donde hasta hace poco no se habían documentado nematodos, sugiere un rol ecológico aún no comprendido. Su estudio podría ofrecer valiosas pistas sobre el pasado geológico del lago y su capacidad de adaptación frente a los rápidos cambios ambientales.
El nombre de la especie, Diplolaimelloides woaabi, fue elegido en colaboración con los ancianos de la Banda Noroeste de la Nación Shoshone, honrando su herencia indígena; «Wo’aabi» significa «gusano» en su lengua. Este gesto subraya la conexión profunda entre la ciencia moderna y el conocimiento ancestral del territorio, enriqueciendo la narrativa de un descubrimiento tan particular.
El enigmático origen de la nueva criatura en el Gran Lago Salado
La aparición de Diplolaimelloides woaabi plantea interrogantes fundamentales sobre su llegada al Gran Lago Salado. Perteneciente a un género típicamente marino o de aguas salobres, su presencia en un lago endorreico a 800 millas del océano y 4.200 pies sobre el nivel del mar es un verdadero enigma. Los investigadores, como la Dra. Julie Jung, quien realizó las primeras expediciones de campo, pasaron tres años confirmando su novedad taxonómica.
Según el informe de ScienceDaily, la familia Monhysteridae, a la que pertenece este nematodo, es conocida por su capacidad de sobrevivir en condiciones extremas. Sin embargo, la disociación geográfica de esta especie con sus parientes más cercanos, con solo otro miembro del género conocido fuera de las costas (en Mongolia oriental), intensifica el misterio. Las teorías van desde la supervivencia de poblaciones de antiguos océanos hasta el transporte por aves migratorias a través de continentes.
Este hallazgo convierte a los nematodos en el tercer grupo de animales, junto con los camarones y moscas de salmuera, capaces de prosperar en el Gran Lago Salado. Estos organismos son vitales para la cadena alimentaria, sirviendo de sustento a millones de aves migratorias. Comprender el papel de Diplolaimelloides woaabi en este delicado ecosistema es crucial, especialmente ante la disminución del nivel del lago y el aumento de su salinidad.
Un indicador de la salud del ecosistema del lago
El profesor Michael Werner de la Universidad de Utah, líder del equipo de investigación, enfatiza que este nematodo podría ser un bioindicador clave para monitorear la salud del lago. Mientras las condiciones del Gran Lago Salado cambian rápidamente, la capacidad de Diplolaimelloides woaabi para sobrevivir en su entorno extremo lo convierte en un sujeto de estudio invaluable para entender la resiliencia y los límites de la vida.
Además, la evidencia genética sugiere la posible existencia de una segunda especie de nematodo aún no identificada en las muestras, lo que abriría nuevas avenidas de investigación. Thomas Murray, un estudiante de pregrado, ha sido fundamental en la toma de muestras de diferentes regiones del lago para explorar esta posibilidad, profundizando el conocimiento sobre la biodiversidad oculta de este cuerpo de agua.
La preservación del Gran Lago Salado y su biodiversidad es un desafío apremiante. La comprensión de especies como la nueva criatura en el Gran Lago Salado no solo expande nuestro conocimiento biológico, sino que también subraya la interconexión de la vida en ambientes extremos y la urgencia de proteger estos frágiles ecosistemas para futuras generaciones.











