Investigadores de la Medical University of South Carolina (MUSC) han identificado un prometedor anticuerpo experimental contra el cáncer de mama triple negativo (TNBC), una de las formas más letales y agresivas de la enfermedad. Este avance, publicado el 22 de enero de 2026 en ScienceDaily, representa una nueva esperanza para pacientes con opciones de tratamiento limitadas.

El anticuerpo se dirige específicamente a una proteína que impulsa el crecimiento tumoral y desactiva las defensas inmunitarias, logrando reactivar el sistema inmunológico del cuerpo. Los primeros resultados preclínicos muestran que el tratamiento ralentizó el crecimiento de los tumores, redujo las metástasis pulmonares y destruyó células cancerosas resistentes a la quimioterapia.

El cáncer de mama triple negativo es notoriamente difícil de tratar debido a su rápido crecimiento y la ausencia de receptores hormonales, que son blanco de muchas terapias dirigidas. La enfermedad a menudo regresa con mayor resistencia, lo que subraya la urgencia de nuevas estrategias de combate. Esta investigación abre un camino innovador al interferir con múltiples mecanismos de supervivencia de las células TNBC.

Un blanco clave contra el cáncer de mama triple negativo

El estudio preclínico se centró en la proteína SFRP2 (secreted frizzled-related protein 2), un facilitador crucial para la supervivencia del tumor. Esta proteína contribuye a la formación de nuevos vasos sanguíneos, previene la muerte de las células cancerosas y debilita las células inmunitarias que, de otro modo, eliminarían el cáncer. La Dra. Nancy Klauber-DeMore, oncóloga quirúrgica de mama y colíder del programa de investigación de terapias contra el cáncer en Hollings, ha liderado esta línea de investigación durante casi dos décadas.

“Mi laboratorio identificó por primera vez el papel de SFRP2 en el cáncer de mama en 2008”, afirmó Klauber-DeMore. “Desde entonces, hemos descubierto su mecanismo de acción en el crecimiento del cáncer de mama, la metástasis y el agotamiento inmunológico, desarrollando un anticuerpo para bloquear SFRP2”, según un informe del Instituto Nacional del Cáncer.

El equipo desarrolló un anticuerpo monoclonal humanizado, diseñado para unirse con precisión a SFRP2 y neutralizar sus efectos pro-cancerígenos. Esta especificidad es vital para minimizar los efectos secundarios y maximizar la eficacia del tratamiento.

Reprogramando el sistema inmune para combatir tumores

Los investigadores analizaron muestras de tumores humanos, descubriendo que SFRP2 se expresa tanto en células cancerosas como en células inmunitarias cercanas, incluyendo linfocitos y macrófagos infiltrantes de tumores. Esta revelación es significativa, ya que “es la primera vez que se demuestra la expresión de SFRP2 en macrófagos asociados a tumores”, explicó Klauber-DeMore. Este hallazgo abre una nueva comprensión del microambiente inmunológico tumoral.

Los macrófagos, células inmunitarias clave, se clasifican en M1 (combaten el cáncer) y M2 (suprimen la inmunidad). En el TNBC, los macrófagos tienden a adoptar el estado M2, favoreciendo el tumor. El tratamiento con el anticuerpo SFRP2 indujo a los macrófagos a liberar interferón-gamma, empujándolos hacia el estado M1. Este cambio se observó incluso en ratones con enfermedad avanzada y metástasis existentes, sugiriendo la capacidad del tratamiento para ‘reentrenar’ el sistema inmune en etapas tardías, como detalla un estudio reciente en Nature Medicine.

Además, el anticuerpo restauró la actividad de las células T, otro componente crucial de la respuesta inmunitaria, que a menudo se agotan en el TNBC. La Dra. Lillian Hsu, residente de cirugía de MUSC, destacó: “TNBC es muy difícil de tratar, y muchas terapias conllevan toxicidades graves. Encontrar una forma de activar el sistema inmunológico sin añadir nuevos efectos secundarios es especialmente significativo”.

En modelos de TNBC avanzado, los ratones tratados con el anticuerpo desarrollaron significativamente menos tumores pulmonares que los no tratados. Este enfoque de precisión no solo ralentiza el crecimiento del tumor primario, sino que también reduce la propagación del cáncer a órganos vitales, ofreciendo una estrategia integral contra esta devastadora enfermedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este anticuerpo representa un avance prometedor en la lucha contra el cáncer de mama triple negativo, ofreciendo una vía para superar la resistencia a la quimioterapia y reactivar las defensas naturales del cuerpo. Aunque los resultados son preclínicos, el potencial de una nueva inmunoterapia con menos toxicidad es inmenso. El camino hacia los ensayos clínicos en humanos es el siguiente paso crucial, con la esperanza de transformar el pronóstico para miles de pacientes.