Un equipo de investigadores ha logrado un avance significativo en la lucha contra la contaminación, desarrollando un nuevo catalizador para el reciclaje de plástico que supera la eficiencia del platino en diez veces. Publicado el 24 de enero de 2026 en ScienceDaily, el descubrimiento, liderado por la Universidad de Rochester, promete transformar residuos plásticos y dióxido de carbono en productos valiosos.
La dependencia global de catalizadores de metales preciosos como el platino, costosos y con suministro limitado, ha impulsado la búsqueda de alternativas sostenibles. Este nuevo material, basado en carburo de tungsteno, un metal industrial abundante, abre la puerta a una química sostenible más accesible.
La urgencia de esta búsqueda se acentúa con el creciente desafío de la contaminación por plásticos a nivel global. La innovación no solo aborda el desafío del reciclaje, sino que también ofrece un camino prometedor para la conversión de CO2 en combustibles y químicos útiles, un doble impacto crucial para la economía circular y la reducción de emisiones.
La estructura atómica: clave para un upcycling de plástico eficiente
El equipo del profesor asociado Marc Porosoff, del Departamento de Ingeniería Química y de Sostenibilidad de la Universidad de Rochester, identificó que la clave reside en la manipulación precisa de la estructura atómica del carburo de tungsteno. Sinhara Perera, estudiante de doctorado en ingeniería química en el laboratorio de Porosoff, explicó que las diferentes configuraciones atómicas, o fases, influyen drásticamente en el rendimiento catalítico del material.
Investigaciones previas habían encontrado dificultades en medir la superficie catalítica del carburo de tungsteno durante las reacciones químicas. Para superar esto, los científicos desarrollaron una metodología para controlar la estructura del catalizador in situ, utilizando partículas a nanoescala y temperaturas superiores a los 700 grados Celsius, según un estudio publicado en ACS Catalysis.
Los investigadores descubrieron que una fase específica, la β-W2C, mostró un rendimiento excepcional en la conversión de dióxido de carbono. Porosoff señaló que, aunque algunas fases son termodinámicamente más estables, otras, menos estables, son considerablemente más efectivas como catalizadores, desafiando las convenciones.
Transformando residuos: del plástico al valor con carburo de tungsteno
Más allá de la conversión de CO2, Porosoff y sus colaboradores exploraron el carburo de tungsteno para el reciclaje de residuos plásticos, específicamente mediante el upcycling. Este proceso busca transformar plásticos desechados en productos de mayor valor, en lugar de degradarlos a materiales de menor calidad.
En un estudio publicado en el Journal of the American Chemical Society, liderado por Linxao Chen de la Universidad del Norte de Texas, se demostró cómo el carburo de tungsteno impulsa la hidrofragmentación. Esta técnica rompe moléculas grandes en otras más pequeñas, reutilizables para crear nuevos materiales.
El equipo se centró en el polipropileno, un plástico común en botellas de agua y otros productos, logrando que el carburo de tungsteno superara al platino en más de diez veces en este proceso. Este logro es fundamental, ya que la aplicación de la hidrofragmentación a residuos plásticos ha sido históricamente compleja.
El desarrollo de este catalizador de carburo de tungsteno representa un hito en la ingeniería de materiales y la sostenibilidad. Ofrece una alternativa viable y superior al platino, no solo para el upcycling de plásticos, sino también para la gestión del dióxido de carbono. Los próximos pasos incluirán la optimización industrial para escalar esta tecnología, prometiendo un futuro con menos residuos y una economía más circular.






