Un estudio reciente de la Universidad de Washington en St. Louis cuestiona la posibilidad de vida bajo el hielo de Europa. La investigación sugiere que su océano subglacial carece de la actividad geológica necesaria para sustentar organismos. Esto reevalúa el potencial de habitabilidad de la luna de Júpiter.
Desde hace décadas, Europa ha sido un foco de esperanza en la búsqueda de vida extraterrestre. La confirmada presencia de un océano de agua salada bajo su gruesa capa de hielo la posicionó como objetivo prioritario para misiones espaciales. Se especulaba sobre ecosistemas submarinos.
Sin embargo, la investigación liderada por Paul Byrne, profesor asociado de ciencias planetarias, desafía esta visión. Sus modelos indican que, sin una fuente de energía interna significativa, el lecho marino sería un lugar frío e inactivo. Esto compromete la habitabilidad del océano de Europa.
La limitada actividad geológica de Europa
El equipo de Byrne modeló el tamaño, la estructura interna y la influencia gravitacional de Júpiter sobre Europa. A diferencia de Ío, una luna joviana con vulcanismo, Europa experimenta fuerzas de marea mucho más débiles. Esto limita su energía interna.
Según el estudio publicado en Nature Communications, estas fuerzas no serían suficientes para impulsar una actividad geológica significativa en su lecho oceánico. Paul Byrne afirmó: «Geológicamente, no hay mucho sucediendo allí abajo. Todo estaría tranquilo». Esta falta de actividad indicaría un océano sin vida.
El enfriamiento del núcleo y la habitabilidad del océano de Europa
La capa de hielo de Europa mide entre 15 y 25 km de espesor, cubriendo un océano global de hasta 100 km. Debajo, yace un núcleo rocoso. A diferencia de la Tierra, el núcleo de Europa se enfrió hace miles de millones de años. Su calor interno se disipó por completo.
Esta ausencia de calor interno es crítica. En la Tierra, la energía geotérmica impulsa ecosistemas únicos. Sin esa energía, la habitabilidad del océano de Europa se ve comprometida. «La energía no parece estar allí para sustentar la vida, al menos hoy», afirmó Byrne.
Este nuevo estudio no descarta por completo la existencia de vida en Europa, pero reorienta la búsqueda hacia escenarios menos dependientes de la actividad hidrotermal. Es un llamado a la cautela sobre las expectativas previas.
Las futuras misiones, como la Europa Clipper de la NASA, que se lanzará en 2024, tendrán la tarea de recopilar datos cruciales. Estos permitirán verificar las hipótesis actuales y desentrañar los secretos del enigmático océano subglacial, como se reportó en ScienceDaily.com.










