Un satélite de la NASA capturó una vista sin precedentes de un tsunami gigante cruzando el Pacífico, revelando que sus ondas se comportan de forma mucho más compleja y dispersa de lo que los modelos científicos tradicionales sugerían. Este hallazgo, publicado en The Seismic Record, desafía la noción de que los grandes tsunamis viajan como una única onda estable, y podría transformar la predicción de estos fenómenos.
La observación fortuita ocurrió a finales de julio de 2025, cuando un potente terremoto de magnitud 8.8 en la zona de subducción de Kuril-Kamchatka, cerca de la península rusa, generó el tsunami. Este sismo fue el sexto más grande registrado a nivel mundial desde 1900, lo que hizo de su estudio una prioridad científica. El satélite Surface Water Ocean Topography (SWOT), una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial francesa CNES, estaba en el lugar y momento adecuados para registrar con alta resolución el evento.
A pesar de que el objetivo principal de la misión SWOT de la NASA es el estudio global de las aguas superficiales de la Tierra, incluyendo océanos, ríos y lagos, su capacidad de medición de altura de la superficie oceánica resultó invaluable. Los datos recopilados, combinados con mediciones de boyas DART (Deep-ocean Assessment and Reporting of Tsunamis) ubicadas a lo largo de la trayectoria del tsunami, permitieron a los investigadores refinar las estimaciones del terremoto.
La complejidad inesperada de las ondas de tsunami
Tradicionalmente, debido a que la longitud de onda de los grandes tsunamis es mucho mayor que la profundidad del océano, los científicos los describían como «no dispersivos». Esto implicaba la expectativa de que la onda viajara como una forma única y estable, sin romperse en múltiples ondas que se extenderían con el tiempo. Sin embargo, los datos del satélite SWOT para el tsunami de Kamchatka contradicen esta visión.
Ángel Ruiz-Angulo, de la Universidad de Islandia y coautor del estudio, explicó en ScienceDaily.com que el satélite reveló un patrón intrincado de ondas que se esparcían, interactuaban y se dispersaban por la cuenca oceánica. «Pienso en los datos de SWOT como un nuevo par de gafas», afirmó, destacando la capacidad del satélite de capturar una franja de hasta 120 kilómetros de ancho con una resolución sin precedentes.
Antes de SWOT, otros satélites solo podían observar una delgada línea a través de un tsunami, mientras que las boyas DART ofrecían puntos específicos en la inmensidad del océano. La visión amplia y detallada de SWOT ha permitido una comprensión mucho más profunda. Al comparar las observaciones satelitales con simulaciones por computadora, el equipo encontró que los modelos de tsunami que incluían la dispersión coincidían mucho mejor con los datos del mundo real que los modelos tradicionales.
Repercusiones en la modelización y alerta temprana
El descubrimiento de esta variabilidad adicional en las ondas de tsunami sugiere que los modelos actuales están «perdiendo algo», como señaló Ruiz-Angulo. Esta «energía dispersiva extra» podría modular la onda principal a medida que se acerca a las costas, lo que requiere una cuantificación y evaluación para determinar su impacto no considerado previamente en las predicciones costeras. Este es un paso crítico para mejorar la seguridad de las poblaciones en riesgo.
Además de la complejidad de las ondas, los investigadores notaron una discrepancia significativa en los tiempos de llegada del tsunami registrados por dos mareógrafos de boyas DART y los predichos por modelos anteriores. Un mareógrafo detectó el tsunami antes de lo esperado, mientras que el otro lo hizo más tarde. Este desajuste llevó a una reexaminación de la fuente del tsunami utilizando una técnica de inversión con los datos de las boyas.
Su análisis sugirió que la ruptura del terremoto se extendió aproximadamente 400 kilómetros hacia el sur, una distancia significativamente mayor que los 300 kilómetros estimados por otros modelos sísmicos. Esta información, crucial para la precisión de las alertas, podría redefinir cómo se evalúan las fuentes sísmicas de los tsunamis y, por ende, la propagación inicial de las ondas.
La capacidad del satélite SWOT para ofrecer una visión detallada de los tsunamis en mar abierto representa un avance significativo en la oceanografía y la sismología. Estos hallazgos no solo reescriben nuestra comprensión fundamental de cómo se propagan las ondas gigantes, sino que también abren la puerta a modelos de predicción más precisos y sistemas de alerta temprana más efectivos. La integración de datos satelitales de alta resolución con redes de sensores oceánicos es el camino a seguir para mitigar los riesgos de estos eventos naturales y proteger a las comunidades costeras globales.











