En un fascinante giro para la ciencia del envejecimiento, investigadores están volviendo su mirada hacia Brasil, donde un número notable de individuos supera los 110 años. Estos supercentenarios brasileños no solo desafían las expectativas de vida, sino que también están revelando secretos genéticos e inmunes ocultos que podrían redefinir nuestra comprensión de la longevidad extrema en la población mundial.
La singularidad de la población brasileña, producto de siglos de mestizaje, la convierte en un laboratorio natural invaluable. Su diversidad genética es un campo fértil para identificar variantes protectoras que han permanecido invisibles en estudios previos, dominados por poblaciones más homogéneas. Este enfoque renovado promete desentrañar los mecanismos biológicos detrás de una vida excepcionalmente larga y saludable.
El país sudamericano, con su rica amalgama de herencias europeas, africanas e indígenas, ofrece una oportunidad sin precedentes para entender cómo la genética y el entorno interactúan para fomentar la resiliencia biológica, en lugar del declive inevitable asociado al envejecimiento. La investigación actual busca comprender por qué estas personas no solo viven más, sino que a menudo mantienen una agudeza mental y una independencia notable.
Diversidad genética y la resiliencia biológica de Brasil
La historia demográfica de Brasil ha forjado una de las poblaciones con mayor diversidad genética del mundo. Desde la colonización portuguesa en 1500, pasando por la migración forzada de aproximadamente 4 millones de africanos esclavizados y posteriores oleadas de inmigración europea y japonesa, se ha creado un mosaico genético inigualable. Esta mezcla es clave para la investigación publicada en ScienceDaily el 8 de enero de 2026, que destaca el potencial de Brasil.
Investigaciones genómicas tempranas en más de 1000 brasileños mayores de 60 años ya descubrieron alrededor de 2 millones de variantes genéticas previamente desconocidas. Un estudio posterior amplió esta cifra a más de 8 millones de variantes no descritas, incluyendo algunas que podrían ser perjudiciales, lo que subraya la amplitud de este genoma. Esta riqueza es fundamental para identificar aquellos cambios raros vinculados a una fuerte inmunidad y mantenimiento celular que parecen proteger a los supercentenarios.
Según el Dr. Mateus Vidigal de Castro, investigador del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo, esta brecha es especialmente limitante en la investigación sobre longevidad. Los supercentenarios mestizos pueden albergar variantes protectoras únicas, invisibles en poblaciones genéticamente más homogéneas, un punto enfatizado por un artículo de opinión en Genomic Psychiatry.
El estudio de los supercentenarios y sus familias
El Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo, liderado por la Dra. Mayana Zatz, ha construido una cohorte invaluable. Su estudio longitudinal incluye más de 160 centenarios, entre ellos 20 supercentenarios validados, provenientes de diversas regiones de Brasil. Esta cohorte es particularmente informativa porque muchos de estos individuos vivieron en áreas con poco acceso a atención médica moderna, lo que sugiere una resiliencia biológica desarrollada con mínima intervención médica.
Entre los participantes se encontraba la Hermana Inah, reconocida como la persona viva más anciana del mundo hasta su fallecimiento en abril de 2025 a los 116 años. La cohorte también incluyó a los dos hombres más ancianos del mundo. Un aspecto llamativo es la longevidad familiar: una mujer de 110 años en el estudio tiene sobrinas de 100, 104 y 106 años, una de las familias más longevas documentadas. La sobrina de 106 años incluso competía como campeona de natación a los 100.
Estos patrones familiares son cruciales, ya que estudios previos han mostrado que los hermanos de centenarios tienen entre 5 y 17 veces más probabilidades de alcanzar una edad extrema. El análisis de estos clústeres familiares raros ofrece una ventana única a la herencia poligénica de la resiliencia y cómo los factores genéticos pueden influir en la longevidad más allá de las condiciones ambientales.
La investigación en Brasil está apenas comenzando a arañar la superficie de lo que significa la longevidad extrema. Comprender los mecanismos genéticos e inmunes de estos supercentenarios no solo ofrecerá nuevas perspectivas sobre el envejecimiento, sino que también podría allanar el camino para intervenciones que promuevan una vida más larga y saludable para todos. El futuro de la investigación en longevidad, con su enfoque en la diversidad brasileña, promete descubrimientos que podrían cambiar fundamentalmente nuestra visión del límite de la vida humana.












