Una innovadora investigación de la Universidad Johns Hopkins ha revelado que los sensores sísmicos, tradicionalmente usados para detectar terremotos, son capaces de rastrear los desechos espaciales que reingresan a la atmósfera terrestre. Esta técnica promete una monitorización en tiempo real de la basura espacial, mejorando la seguridad y la respuesta ante posibles impactos.

El problema de los desechos espaciales en órbita y su reingreso descontrolado se agrava cada año, planteando riesgos tanto en el espacio como para las poblaciones en tierra. Hasta ahora, el seguimiento preciso de estos objetos una vez que comienzan su caída ha sido un desafío, dejando grandes incertidumbres sobre dónde y cómo impactarán. La nueva metodología ofrece una solución ingeniosa y ya disponible.

La ciencia detrás de la escucha de desechos espaciales

Cuando la basura espacial atraviesa la atmósfera a velocidades hipersónicas, genera ondas de choque, conocidas como estampidos sónicos, similares a las de los aviones militares. Estas ondas no solo viajan por el aire, sino que también causan vibraciones en el suelo, detectables por los sismómetros.

Benjamin Fernando, investigador postdoctoral de la Universidad Johns Hopkins, explicó a ScienceDaily que esta red de sensores, ya instalada globalmente, puede ofrecer datos cruciales para el rastreo de desechos espaciales.

La investigación, publicada en la revista Science el 22 de enero de 2026, validó la técnica analizando el reingreso del módulo orbital de la nave espacial china Shenzhou-15 el 2 de abril de 2024. Este objeto, de aproximadamente 1.5 toneladas, representaba un riesgo considerable al caer.

Utilizando datos de 127 sismómetros en el sur de California, el equipo, que incluyó a Constantinos Charalambous del Imperial College London, reconstruyó la trayectoria del módulo. Descubrieron que viajó a Mach 25-30, una velocidad extrema.

La trayectoria calculada se desvió unos 40 kilómetros al norte de la ruta predicha por el Comando Espacial de EE. UU., que se basa en el seguimiento orbital previo al reingreso. Este hallazgo subraya la necesidad de herramientas de seguimiento más dinámicas para la basura espacial.

Por qué un rastreo preciso es vital para la seguridad terrestre

La capacidad de los sensores sísmicos para mapear con exactitud la ruta de la basura espacial es fundamental por varias razones. Primero, la desintegración de los objetos puede liberar partículas tóxicas en la atmósfera que, arrastradas por los patrones climáticos, podrían afectar a poblaciones distantes. Un seguimiento en tiempo real permite prever la dispersión de estos contaminantes.

En segundo lugar, la recuperación rápida de los restos que sobreviven a la caída es crucial, especialmente si contienen materiales peligrosos. Benjamin Fernando recordó el caso de la nave rusa Mars 96 en 1996, cuyo generador de energía radiactivo se creyó quemado. Sin embargo, se sospecha que contaminó partes de Chile tras su impacto.

Este tipo de incidentes resalta la urgencia de métodos de monitoreo avanzados para salvaguardar la salud pública y el medio ambiente, una preocupación creciente que la Agencia Espacial Europea (ESA) también aborda.

La integración de los sensores sísmicos en la vigilancia de los desechos espaciales representa un avance significativo en la protección de nuestro planeta. Al transformar una infraestructura existente en una herramienta de seguridad espacial, la comunidad científica no solo mejora la capacidad de respuesta ante amenazas inminentes, sino que también establece un precedente para la gestión innovadora de los desafíos que plantea la era espacial.