Un reciente descubrimiento de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, reportado por ScienceDaily el 15 de enero de 2026, revela cómo una única proteína, la SIRT6, puede determinar si la química cerebral promueve la curación o el daño. Esta investigación sugiere que la pérdida de SIRT6 desvía el metabolismo del triptófano hacia compuestos tóxicos, vinculados al envejecimiento cerebral y enfermedades neurodegenerativas, abriendo una ventana de intervención terapéutica crucial para la salud mental.
Más allá de su fama por inducir el sueño, el triptófano es un aminoácido esencial que alimenta la compleja maquinaria cerebral. Sus derivados son cruciales para la producción de energía celular (NAD+), la construcción de proteínas y la síntesis de neurotransmisores vitales como la serotonina y la melatonina, que regulan el estado de ánimo, el aprendizaje y los patrones de sueño saludables, impactando directamente nuestro bienestar diario.
Sin embargo, a medida que el cerebro envejece o se desarrollan patologías neurodegenerativas, este delicado equilibrio se altera profundamente. Los científicos han observado repetidamente cómo el procesamiento del triptófano se desregula, produciendo subproductos dañinos asociados con la pérdida de memoria, cambios de humor y trastornos del sueño. Hasta ahora, la causa precisa de este cambio metabólico permanecía esquiva, dificultando la búsqueda de soluciones efectivas para estas condiciones debilitantes.
Esta disfunción en el metabolismo del triptófano se ha vinculado con efectos aún más pronunciados en trastornos neurodegenerativos y psiquiátricos, exacerbando síntomas como el deterioro cognitivo y la inestabilidad emocional. La urgencia de comprender el mecanismo subyacente es palpable, ya que podría desbloquear vías para contrarrestar los procesos de daño antes de que sean irreversibles, ofreciendo una esperanza renovada.
La SIRT6 como regulador clave del triptófano
La profesora Debra Toiber y su equipo en la Universidad Ben-Gurion del Néguev han desentrañado una explicación biológica clara para esta disfunción, según su trabajo publicado en Nature Communications. Identificaron a la sirtuina 6 (SIRT6), una proteína ligada a la longevidad, como el factor impulsor detrás de este desequilibrio metabólico. Demostraron que la SIRT6 controla activamente la expresión génica, incluyendo genes clave como TDO2 y AANAT.
Cuando los niveles de SIRT6 disminuyen, este control esencial se pierde, desencadenando una cascada de eventos perjudiciales. Como resultado, el triptófano se redirige hacia la vía de la quinurenina, que genera compuestos neurotóxicos asociados con la neurodegeneración. Simultáneamente, la producción de neurotransmisores protectores como la serotonina y la melatonina declina, afectando negativamente el estado de ánimo y la función cognitiva.
La investigación, que utilizó modelos celulares, de mosca (Drosophila) y de ratón, subraya la importancia crítica de la proteína SIRT6 para mantener la salud bioquímica del cerebro. Este hallazgo no solo explica un enigma de larga data, sino que también establece un nuevo paradigma para entender cómo el envejecimiento y la enfermedad pueden alterar la química cerebral fundamental.
Potencial terapéutico y reversibilidad del daño
Un hallazgo crucial de la investigación es que el daño causado por este cambio metabólico no es necesariamente permanente, lo que ofrece una esperanza significativa. En un modelo de mosca con deficiencia de SIRT6, el bloqueo de la enzima TDO2 resultó en una mejora significativa de los problemas de movimiento y una reducción en la formación de vacuolas, indicadores de daño en el tejido cerebral. Estos resultados sugieren una ventana importante para la intervención terapéutica.
Según la profesora Toiber, «nuestra investigación posiciona a la SIRT6 como un objetivo farmacológico crítico y temprano para combatir la patología neurodegenerativa». Esto abre la puerta a nuevas estrategias para desarrollar tratamientos que puedan restaurar el equilibrio del metabolismo del triptófano y, potencialmente, mitigar los efectos del envejecimiento y las enfermedades neurológicas en el cerebro, incluso una vez que el proceso de daño ya ha comenzado.
La posibilidad de revertir o ralentizar estos procesos dañinos mediante la modulación de SIRT6 o sus vías asociadas es un avance prometedor. Podría llevar al desarrollo de terapias que no solo traten los síntomas, sino que aborden las causas subyacentes de la disfunción cerebral, mejorando drásticamente la prognosis para millones de personas afectadas por estas condiciones.
La comprensión del papel central de la proteína SIRT6 en el metabolismo del triptófano y su impacto en la neurodegeneración representa un avance científico significativo. Al identificar un mecanismo subyacente que convierte un compuesto vital en una amenaza, la ciencia ofrece una nueva esperanza. Enfocarse en SIRT6 o en las vías que regula podría ser clave para proteger la función cerebral y mejorar la calidad de vida frente al envejecimiento y las enfermedades neurológicas. El camino hacia tratamientos efectivos se vislumbra más claro.











