En un movimiento significativo que redefine el acceso a la información en zonas de conflicto, SpaceX ha habilitado el servicio de internet satelital Starlink de forma gratuita para los manifestantes en Irán. Esta decisión surge en un momento crítico, cuando el gobierno de Teherán ha intensificado sus esfuerzos para bloquear las comunicaciones y el acceso a la red, intentando sofocar las protestas generalizadas que sacuden el país desde finales de diciembre.

La medida de la compañía aeroespacial estadounidense, liderada por Elon Musk, se produce tras un apagón total de las telecomunicaciones e internet que afectó a los 85 millones de habitantes de Irán desde el 8 de enero. Las protestas se han expandido rápidamente, impulsadas por una economía tambaleante y el colapso de la moneda, llevando a una represión gubernamental que busca controlar el flujo de noticias e imágenes tanto a nivel nacional como internacional.

Aunque SpaceX no ha emitido un anuncio oficial, activistas confirmaron a The Associated Press que Starlink ha estado disponible sin costo para cualquier persona en Irán con los receptores necesarios desde el 13 de enero de 2026, según reportó Fast Company. Esta iniciativa ofrece una ventana crucial al mundo exterior para los ciudadanos iraníes, permitiéndoles compartir la realidad de la situación y eludir la censura estatal.

El papel transformador de Starlink en la crisis iraní

El impacto de Starlink en la capacidad de los manifestantes para comunicar los detalles de las sangrientas protestas a nivel nacional ha sido innegable. Mehdi Yahyanejad, un iraní cuya organización sin fines de lucro, Net Freedom Pioneers, ha ayudado a introducir unidades de Starlink de contrabando en Irán, destacó la importancia del servicio. “Starlink ha sido crucial”, afirmó Yahyanejad en una entrevista desde Los Ángeles, refiriéndose a un video que emergió el 11 de enero, mostrando filas de cuerpos en un centro médico forense cerca de Teherán.

“Eso mostró unos pocos cientos de cuerpos en el suelo, y salió a la luz gracias a Starlink”, explicó Yahyanejad. “Creo que esos videos del centro cambiaron la comprensión de todos sobre lo que está sucediendo porque lo vieron con sus propios ojos.” Desde el inicio de las demostraciones el 28 de diciembre, el número de muertos ha superado las 2.500 personas, principalmente manifestantes, pero también personal de seguridad, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en EE. UU.

Desafíos y riesgos de la conectividad clandestina

A pesar de su capacidad para eludir la censura, el uso de Starlink en Irán no está exento de riesgos significativos. El servicio está prohibido por las regulaciones de telecomunicaciones iraníes, ya que el país nunca ha autorizado la importación, venta o uso de estos dispositivos. Los activistas temen ser acusados de ayudar a Estados Unidos o Israel al utilizar Starlink, lo que podría acarrear cargos de espionaje, con penas que incluyen la pena de muerte.

Esta situación subraya la compleja intersección entre la tecnología, los derechos humanos y la geopolítica. Mientras que Starlink ofrece una herramienta poderosa para la libertad de información, su adopción en contextos represivos expone a los usuarios a graves consecuencias legales. La comunidad internacional, incluyendo organizaciones como Amnistía Internacional, ha documentado consistentemente las violaciones a los derechos humanos en Irán, lo que resalta la valentía de quienes, a pesar de los peligros, buscan mantener abiertas las líneas de comunicación.

La provisión de acceso gratuito a Starlink por parte de SpaceX marca un precedente sobre el papel que las empresas tecnológicas pueden jugar en la defensa de la libertad de expresión durante crisis humanitarias y políticas. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de tales iniciativas y la protección de los usuarios en entornos hostiles. El futuro de la conectividad en Irán, y la lucha por la información, dependerá en gran medida de cómo estas dinámicas continúen evolucionando.