Un innovador ensayo internacional ha demostrado que un suplemento diario de aceite de pescado puede reducir significativamente los eventos cardíacos graves en pacientes sometidos a diálisis. Este hallazgo, publicado en The New England Journal of Medicine, ofrece una nueva esperanza para una población con alto riesgo cardiovascular, donde las opciones de tratamiento eran limitadas. La investigación destaca el potencial de un simple suplemento de aceite de pescado para mejorar la supervivencia.
Los pacientes con insuficiencia renal terminal que requieren diálisis enfrentan un riesgo extraordinariamente elevado de sufrir complicaciones cardiovasculares, como infartos, accidentes cerebrovasculares y muerte de origen cardíaco. Esta vulnerabilidad se debe a una combinación de factores metabólicos, inflamatorios y vasculares inherentes a la enfermedad renal crónica avanzada. Hasta ahora, las opciones terapéuticas para mitigar este riesgo han sido escasas y, a menudo, con resultados modestos, lo que subraya la urgencia de encontrar intervenciones eficaces.
El estudio PISCES, un riguroso ensayo multicéntrico, evaluó el impacto de una dosis diaria de cuatro gramos de aceite de pescado, rico en ácidos grasos omega-3 EPA y DHA. La investigación siguió a 1.228 participantes en 26 centros de Australia y Canadá. Los resultados, presentados en la American Society of Nephrology Kidney Week 2025 y simultáneamente en la prestigiosa revista médica, revelaron una impresionante reducción del 43% en eventos cardiovasculares serios entre quienes tomaron el suplemento, en comparación con el grupo placebo.
Impacto revolucionario del suplemento aceite pescado diálisis
Este avance es particularmente significativo porque el suplemento de aceite de pescado aborda una necesidad crítica en el manejo de la enfermedad renal. El profesor adjunto Kevan Polkinghorne, nefrólogo de Monash Health y co-líder de la sección australiana del ensayo, destacó la importancia del descubrimiento. «Los pacientes en diálisis tienen un riesgo cardiovascular extremadamente alto, y muy pocas terapias han demostrado reducir ese riesgo», afirmó Polkinghorne, subrayando que este hallazgo representa un progreso notable en un campo donde muchos ensayos no han tenido éxito.
Los eventos medidos incluían infartos, accidentes cerebrovasculares, muertes relacionadas con el corazón y amputaciones de origen vascular, lo que resalta la amplitud del beneficio observado. Según el profesor Polkinghorne, los pacientes en diálisis suelen presentar niveles mucho más bajos de EPA y DHA en comparación con la población general. Esta deficiencia podría explicar la magnitud del beneficio observado en este grupo vulnerable. La coordinación internacional del estudio PISCES fue liderada por la profesora Charmaine Lok y su equipo en University Health Network en Toronto y la Universidad de Calgary.
Consideraciones clave y el futuro de la terapia con omega-3
Es fundamental subrayar que los resultados del ensayo PISCES son específicos para personas que reciben hemodiálisis por insuficiencia renal terminal. El profesor Polkinghorne advirtió explícitamente que estos hallazgos no deben extenderse a individuos sanos u otras poblaciones de pacientes, ya que el mecanismo de acción y los beneficios pueden ser distintos. La financiación de la rama australiana del ensayo provino del National Health and Medical Research Council (NHMRC), una entidad clave en el apoyo a la investigación médica.
La red Australasian Kidney Trials Network (AKTN) gestionó la coordinación general del ensayo, asegurando la rigurosidad y validez científica. Aproximadamente 200 pacientes australianos participaron en el estudio, 44 de ellos tratados en Monash Health. Este enfoque metódico garantiza que las recomendaciones se basen en evidencia sólida y se apliquen al grupo de pacientes para el cual se demostró el beneficio del suplemento aceite pescado diálisis.
La identificación de un suplemento diario de aceite de pescado como una intervención efectiva para disminuir el riesgo cardiovascular en pacientes de diálisis representa un hito significativo en la nefrología. Este avance abre puertas a nuevas estrategias de manejo y promete mejorar sustancialmente la calidad de vida y la esperanza de vida de quienes viven con enfermedad renal terminal. La comunidad médica ahora cuenta con una herramienta adicional, sencilla y accesible, para combatir una de las complicaciones más letales en esta población vulnerable, reforzando la importancia de la investigación continua en salud renal.












