El Banco de Tailandia (BOT) ha puesto bajo estricta observación las transacciones con Tether (USDT), la principal stablecoin del mercado, ante la creciente preocupación por su uso en flujos de dinero «gris», según un informe reciente. Este monitoreo subraya los desafíos que las criptomonedas representan para la estabilidad financiera y la supervisión regulatoria en economías emergentes como Tailandia.
La medida del BOT, reportada por medios como The Block, refleja una tendencia global donde los bancos centrales buscan entender y contener los riesgos asociados a las criptomonedas no reguladas. La facilidad con la que el USDT puede ser transferido transfronterizamente, a menudo fuera del sistema bancario tradicional, lo convierte en un vehículo atractivo para actividades que eluden controles.
Esta vigilancia es crucial en un momento en que la adopción de activos digitales crece exponencialmente en el sudeste asiático. La capacidad de las stablecoins para mantener un valor relativamente fijo, atado al dólar estadounidense, las hace particularmente útiles para el comercio y la transferencia de valor, pero también para el lavado de dinero y la fuga de capitales.
La creciente preocupación por el dinero gris
El término «dinero gris» se refiere a fondos obtenidos de actividades que, si bien no siempre son explícitamente ilegales, operan en los márgenes de la legalidad o buscan evadir impuestos y regulaciones financieras. En el contexto de Tailandia, esto incluye el comercio ilícito, el juego en línea y la evasión de controles de capital, prácticas que pueden desestabilizar la economía.
Expertos en ciberseguridad financiera, como el Dr. Preecha Sripongpun de la Universidad de Chulalongkorn, han advertido que «la pseudoanonimidad de las transacciones con USDT presenta un desafío significativo para las autoridades, dificultando el rastreo de los verdaderos beneficiarios y el origen de los fondos.» La ausencia de un marco regulatorio claro exacerba esta problemática.
Datos de un informe de Chainalysis de 2023 indican que una parte de las transacciones globales con stablecoins está vinculada a actividades ilícitas, aunque el porcentaje es relativamente pequeño. Sin embargo, el volumen absoluto puede ser considerable, justificando la preocupación de las autoridades tailandesas por el impacto acumulado en su sistema financiero.
Implicaciones para el futuro regulatorio
La vigilancia del BOT no es un hecho aislado. Otros bancos centrales en Asia, como el de Singapur y el de Filipinas, también están explorando marcos para regular las stablecoins. Esta convergencia sugiere un esfuerzo regional coordinado para abordar los riesgos sin sofocar la innovación en el espacio de las finanzas digitales.
Posibles medidas incluyen la implementación de requisitos de conocimiento del cliente (KYC) más estrictos para los intercambios de criptomonedas, la creación de licencias específicas para emisores de stablecoins o incluso la exploración de una moneda digital de banco central (CBDC) para ofrecer una alternativa regulada y transparente.
La presión internacional, especialmente del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), también juega un papel. El GAFI exige que los países establezcan regulaciones robustas contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo para los activos virtuales, lo que impulsa a Tailandia a fortalecer su supervisión.
La decisión del Banco de Tailandia de monitorear de cerca el USDT y los flujos de «dinero gris» es un paso necesario para proteger su sistema financiero. El equilibrio entre fomentar la innovación digital y garantizar la integridad económica será un desafío constante. La evolución de este escrutinio definirá no solo el futuro de las criptomonedas en Tailandia, sino que también ofrecerá lecciones valiosas para otras naciones frente a dinámicas similares.












