Un experimento audaz ha desafiado las convenciones sobre la transmisión de la gripe, revelando un escenario sorprendente: una habitación llena de pacientes con influenza donde, pese al contacto cercano, nadie más se contagió. Este hallazgo, proveniente de una investigación de la Universidad de Maryland, sugiere que factores como la ventilación y la frecuencia de la tos son decisivos en la propagación del virus.

La temporada de gripe actual ha sido particularmente severa, impulsada en parte por la rápida expansión de una nueva variante, la subclade K. En este contexto, un estudio reciente ofrece una visión crucial sobre cómo el virus de la influenza se mueve entre personas y cómo podemos protegernos mejor. La investigación pone en entredicho la idea de que la mera proximidad a un enfermo es suficiente para la infección.

Para comprender mejor la dinámica de la transmisión, científicos de las Escuelas de Salud Pública e Ingeniería y la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland diseñaron un experimento inusual. Estudiantes universitarios infectados con gripe fueron alojados junto a voluntarios sanos de mediana edad en un hotel, esperando una fácil propagación que nunca ocurrió.

Factores clave detrás de la ausencia de contagio

La investigación, publicada el 7 de enero en PLOS Pathogens, es el primer ensayo clínico controlado en examinar la transmisión aérea de la gripe entre personas infectadas naturalmente y no infectadas. El Dr. Donald Milton, experto en aerobiología de enfermedades infecciosas, y su colega Dr. Jianyu Lai, exploraron las razones de esta sorprendente inmunidad.

Según el Dr. Lai, uno de los principales hallazgos es la importancia de la tos. Aunque los estudiantes infectados portaban altos niveles del virus en sus narices, raramente tosían, lo que resultó en la liberación de pequeñas cantidades de virus al aire. Este punto es crucial, ya que la tos es un vehículo primario para la dispersión de partículas virales.

Otro factor determinante fue la ventilación y el movimiento del aire. «El aire en nuestra sala de estudio se mezclaba continuamente y de forma rápida mediante un calentador y un deshumidificador, por lo que las pequeñas cantidades de virus en el aire se diluían», explicó el Dr. Lai. Esta constante renovación del ambiente interior jugó un papel vital en mantener los niveles virales bajos. Además, la edad de los voluntarios sanos, adultos de mediana edad, pudo haber sido un factor protector, ya que son menos vulnerables a la influenza que los jóvenes, según ScienceDaily.

Implicaciones para la prevención de la gripe

Muchos científicos consideran que la transmisión aérea es un motor principal de la propagación de la gripe. Sin embargo, el Dr. Milton enfatiza que los cambios en las guías globales de control de infecciones requieren evidencia sólida de ensayos clínicos aleatorizados como este. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya la importancia de tales estudios para adaptar las recomendaciones.

«Estar cerca, cara a cara con otras personas en interiores donde el aire no se mueve mucho parece ser lo más riesgoso», señaló el Dr. Milton. Los resultados sugieren que los purificadores de aire portátiles que remueven y limpian el aire podrían ser de gran ayuda. Si el contacto es muy cercano y alguien tose, la mejor protección sigue siendo el uso de una mascarilla, especialmente la N95.

El equipo de investigación continúa su trabajo para entender mejor cómo la gripe se propaga por inhalación y bajo qué condiciones es más probable esta transmisión. Estos hallazgos son esenciales para desarrollar estrategias de salud pública más efectivas y personalizadas, especialmente en entornos cerrados.

El estudio de la Universidad de Maryland redefine nuestra comprensión sobre la transmisión de la gripe, subrayando que la simple presencia del virus no garantiza el contagio. La ventilación adecuada, la reducción de la tos y el uso estratégico de mascarillas emergen como pilares fundamentales en la defensa contra la influenza. A medida que la ciencia avanza, la implementación de estas medidas prácticas podría transformar la forma en que enfrentamos las futuras temporadas de gripe, haciendo que espacios cerrados sean más seguros.