La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha reavivado el debate sobre la legalidad internacional, generando profundas interrogantes sobre el futuro del orden internacional liberal. Este episodio se perfila como un posible presagio de un escenario global con reglas más difusas, desafiando la estabilidad geopolítica. La cuestión de si Venezuela anuncia un orden internacional sin reglas es ahora central.
Durante décadas, Estados Unidos ha sido el principal garante del orden liberal internacional, un sistema basado en normas que busca promover la cooperación y limitar las acciones unilaterales. Sin embargo, las decisiones recientes respecto a Venezuela ponen en entredicho este papel, forzando una reevaluación de los principios que rigen las relaciones entre naciones.
Según un análisis de Carla Norrlöf para Project Syndicate en enero de 2026, si bien este orden no colapsará de repente, su mantenimiento será más costoso y complejo. Las acciones discrecionales de Washington podrían volverse más frecuentes, generando incertidumbre sobre los umbrales para futuras intervenciones y erosionando la confianza en las normas existentes.
El impacto en la legalidad y las normas internacionales
El impacto de la intervención de Estados Unidos en Venezuela trasciende la mera legalidad de la acción. Expertos en derecho internacional debaten si estas decisiones, aunque presentadas como necesarias, socavan los cimientos de la soberanía y la no injerencia. La Carta de las Naciones Unidas, pilar del derecho internacional, establece límites claros a la intervención en asuntos internos de otros estados.
Esta situación genera un precedente peligroso, donde la justificación de una intervención podría ser interpretada de manera flexible. Como señala un informe del Council on Foreign Relations, la percepción de la unilateralidad estadounidense podría incentivar a otras potencias a ignorar las normas internacionales, exacerbando conflictos regionales y debilitando los mecanismos de resolución pacífica.
La estabilidad del orden internacional depende de la adhesión colectiva a un conjunto de reglas. Cuando un actor principal se desvía, se crea una brecha que otros pueden explotar. Esto puede llevar a un aumento de la inestabilidad global y a una mayor dificultad para abordar desafíos transnacionales como el cambio climático o las pandemias.
El costo de un orden internacional sin reglas
Un futuro con un orden internacional sin reglas claras implica costos significativos. La imprevisibilidad de las acciones estatales, especialmente de potencias dominantes, eleva el riesgo de conflictos y reduce la inversión en cooperación multilateral. Las alianzas existentes podrían debilitarse, y la capacidad de las instituciones globales para mediar disputas se vería comprometida.
Carla Norrlöf, en su análisis para Project Syndicate, subraya que aunque el orden liberal no colapse, su mantenimiento requerirá un esfuerzo mucho mayor. Esto se traduce en una mayor necesidad de diplomacia, negociación y, potencialmente, el uso de la fuerza para imponer la voluntad, lo que a su vez incrementa la probabilidad de errores y escaladas indeseadas.
La credibilidad del derecho internacional y de las instituciones como la Corte Penal Internacional o la Organización de las Naciones Unidas está en juego. Si las intervenciones se vuelven una norma discrecional, el sistema que busca proteger a los estados más débiles pierde su razón de ser, abriendo la puerta a una dinámica de poder cruda.
En síntesis, el caso de Venezuela no predice el colapso inminente del orden internacional, pero sí su transformación hacia un modelo más volátil y menos predecible. La ambigüedad en los límites de la intervención y la creciente unilateralidad de actores clave erosionan la confianza y hacen que la cooperación global sea una tarea cada vez más ardua.
El desafío ahora reside en cómo la comunidad internacional responderá a estas tendencias. La capacidad de restaurar la fe en las normas compartidas y fortalecer las instituciones multilaterales será fundamental para evitar un futuro donde la ley del más fuerte prevalezca, impactando negativamente en la paz y estabilidad mundial.











