Un reciente estudio de la Universidad de Vanderbilt ha revelado que las personas que conservan una mente aguda hasta los 80 años o más, conocidas como «superagers», poseen una notable ventaja genética. Estos individuos exhiben una menor prevalencia de genes asociados al riesgo de Alzheimer y una mayor presencia de variantes genéticas protectoras, explicando su excepcional capacidad cognitiva en la vejez.

La investigación, publicada el 22 de enero de 2026, marca un hito en la comprensión del envejecimiento cerebral saludable. Tradicionalmente, se ha puesto el foco en los factores de riesgo de deterioro cognitivo, pero este estudio cambia la perspectiva al analizar las características genéticas que confieren resiliencia. Comprender estos mecanismos puede abrir nuevas vías para intervenciones preventivas y terapéuticas.

El hallazgo sugiere que la longevidad cognitiva no es meramente una cuestión de suerte o estilo de vida, sino que está intrínsecamente ligada a nuestro código genético. Este conocimiento es fundamental en un momento donde la población global envejece, y la búsqueda de estrategias para mantener la calidad de vida en la tercera edad es una prioridad.

Menos riesgo, más protección: el perfil genético de los superagers

Los investigadores examinaron dos variantes clave del gen APOE: APOE-ε4, el factor de riesgo genético más fuerte para la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío, y APOE-ε2, asociada con una menor probabilidad de desarrollar la enfermedad. Los resultados, según un informe de ScienceDaily, fueron contundentes.

Los «superagers» mostraron ser un 68% menos propensos a portar APOE-ε4 en comparación con individuos de la misma edad con demencia por Alzheimer. Lo más sorprendente fue la comparación con sus pares cognitivamente saludables: los «superagers» eran aún un 19% menos propensos a portar APOE-ε4. Este hallazgo subraya una resiliencia particular.

El estudio, liderado por Leslie Gaynor, PhD, y Alaina Durant, BS, del Vanderbilt University Medical Center, descubrió por primera vez que los «superagers» tenían una frecuencia un 28% mayor de APOE-ε2 en comparación con adultos cognitivamente normales de 80 años o más.

Esta variante protectora se encontró en un 103% más de «superagers» que en participantes con demencia por Alzheimer, consolidando el papel de APOE-ε2 como un factor clave.

Implicaciones para la investigación del envejecimiento cerebral

Este estudio observacional, el más grande realizado hasta la fecha sobre «superagers», analizó datos genéticos y clínicos de 18,080 participantes de ocho cohortes nacionales de envejecimiento. La definición de «superager» se basó en el rendimiento de la memoria: los participantes de 80 años o más calificaron si sus puntuaciones de memoria eran superiores al promedio de adultos cognitivamente normales entre 50 y 64 años. Tal rigurosidad metodológica es crucial para identificar subgrupos con una mente aguda excepcional.

Timothy Hohman, PhD, coautor del estudio y profesor de Neurología, destaca la importancia de estos hallazgos para futuras investigaciones. «Nuestros hallazgos fomentan la visión de que el fenotipo ‘superager’ será útil en la búsqueda continua de mecanismos que confieren resiliencia a la enfermedad de Alzheimer», señaló Gaynor.

Identificar estos factores genéticos específicos podría guiar el desarrollo de terapias dirigidas que imiten los efectos protectores del APOE-ε2 o contrarresten el impacto del APOE-ε4. Para más información sobre el envejecimiento cognitivo, se puede consultar estudios relevantes o la Asociación de Alzheimer.

La evidencia de una ventaja genética en aquellos que mantienen una mente aguda hasta bien entrada la vejez abre un prometedor campo de investigación. Más allá de la identificación de genes específicos, el desafío futuro reside en traducir estos conocimientos en estrategias prácticas que beneficien a una población más amplia, permitiendo que un número creciente de personas disfrute de una salud cognitiva robusta a lo largo de toda su vida.