Chris Wood, el influyente estratega de inversiones de Jefferies, ha tomado una decisión notable en su cartera modelo, reduciendo la asignación de bitcoin en un 10%. Esta medida, que ha resonado en los mercados financieros, responde a crecientes temores sobre el potencial disruptivo de la computación cuántica y su amenaza inherente a la seguridad criptográfica de las redes de activos digitales.

La decisión, según reportó inicialmente The Block el 16 de enero de 2026, marca un punto de inflexión en cómo los inversores institucionales perciben los riesgos a largo plazo de las criptomonedas. Wood, conocido por su visión a largo plazo y su enfoque en la diversificación estratégica, ha optado por la cautela ante un desafío tecnológico que, si bien aún incipiente, proyecta una sombra sobre la infraestructura de seguridad actual de activos como Bitcoin.

Este ajuste no solo refleja una preocupación individual, sino que también pone de manifiesto un debate más amplio en la comunidad financiera y tecnológica. La posibilidad de que ordenadores cuánticos rompan los algoritmos de cifrado subyacentes a las criptomonedas ha pasado de ser una teoría distante a una consideración tangible para quienes gestionan grandes volúmenes de capital.

La amenaza cuántica a la criptografía de Bitcoin

La computación cuántica representa un cambio de paradigma en la capacidad de procesamiento, capaz de resolver problemas que están más allá del alcance de los superordenadores clásicos. Para Bitcoin, la principal preocupación radica en la posible vulneración de sus algoritmos de firma digital, específicamente el algoritmo de curva elíptica (ECDSA), que protege las transacciones y la propiedad de los fondos.

Expertos como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) han estado investigando activamente criptografía post-cuántica, reconociendo que los sistemas de seguridad actuales podrían ser vulnerables a ataques de ordenadores cuánticos a gran escala. Aunque la mayoría de los investigadores sitúan la amenaza significativa en un futuro de una a dos décadas, la inversión de Wood sugiere que algunos están optando por mitigar riesgos de manera proactiva.

Un ordenador cuántico suficientemente potente podría, en teoría, calcular la clave privada de una dirección de Bitcoin a partir de su clave pública, lo que permitiría a un atacante robar fondos. Si bien la tecnología para lograr esto aún no existe a la escala necesaria, el progreso en el campo es constante. Empresas como IBM están liderando el desarrollo de procesadores cuánticos cada vez más complejos, acortando el horizonte de tiempo percibido para esta amenaza.

Implicaciones en el mercado y perspectivas de seguridad

La decisión de Chris Wood podría influir en otros gestores de carteras, impulsándolos a reevaluar sus propias asignaciones a criptoactivos. Este tipo de movimientos por parte de figuras influyentes puede generar volatilidad y un escrutinio más profundo sobre la resiliencia tecnológica de las criptomonedas. No obstante, la comunidad de desarrolladores de Bitcoin y otras criptomonedas ya está explorando soluciones post-cuánticas.

Existen varias propuestas para hacer que Bitcoin y otras blockchains sean resistentes a los ataques cuánticos, incluyendo la implementación de algoritmos de firma digital post-cuánticos. Investigaciones académicas sugieren que estas actualizaciones podrían ser implementadas mediante soft forks o hard forks, aunque requieren una coordinación significativa dentro de la comunidad. El debate se centra en la urgencia y la complejidad de estas transiciones.

La reducción de la asignación de Wood es un recordatorio de que, a pesar de su innovación, el ecosistema de las criptomonedas no es inmune a los riesgos tecnológicos emergentes. La capacidad de Bitcoin para adaptarse y evolucionar su infraestructura de seguridad será crucial para mantener la confianza de los inversores institucionales a largo plazo, especialmente a medida que la computación cuántica avanza.