El reciente análisis de Project Syndicate, que especula sobre una operación militar estadounidense en Venezuela para 2026, resucita el clamor de ‘Yankee Go Home, otra vez’. Este escenario hipotético, descrito por Jorge G. Castañeda, evoca paralelismos con la beligerancia del siglo XIX y la Doctrina Monroe, planteando serias interrogantes sobre la futura política exterior de Washington en la región.

La nota, publicada el 9 de enero de 2026, sugiere una intervención que capturaría al presidente venezolano Nicolás Maduro, trasladándolo a Nueva York para ser juzgado. Tal acción, denominada ‘Operación Absolute Resolve’, reflejaría una estrategia intervencionista que la historia latinoamericana ha presenciado en repetidas ocasiones, desde la Guerra Hispanoamericana hasta episodios más recientes.

Este planteamiento no solo es una provocación intelectual, sino una advertencia sobre la persistencia de patrones geopolíticos. Las tensiones actuales en varias naciones latinoamericanas y la retórica de algunos líderes globales refuerzan la relevancia de analizar si un retorno a la injerencia directa es una posibilidad real o una quimera del pasado.

La Doctrina Monroe y su sombra persistente

Desde su formulación en 1823, la Doctrina Monroe ha sido un pilar de la política exterior de Estados Unidos, justificando intervenciones en el hemisferio occidental bajo el pretexto de proteger sus intereses. Esta doctrina, que proclamaba el continente americano libre de colonización europea, evolucionó para legitimar una serie de injerencias militares y políticas a lo largo de los siglos XIX y XX.

Ejemplos como la Guerra Hispanoamericana de 1898, que resultó en la independencia de Cuba y la anexión de Puerto Rico y Filipinas, o las numerosas intervenciones en Centroamérica y el Caribe, son testimonio de su impacto. Análisis históricos de la época, como los de la Biblioteca del Congreso de EE. UU., muestran cómo estas acciones cimentaron una percepción de hegemonía estadounidense que perdura hasta hoy.

Estudios académicos, como los de la Universidad de Texas en Austin sobre relaciones interamericanas, resaltan cómo la Doctrina Monroe fue reinterpretada para adaptarse a los cambiantes contextos geopolíticos, desde la lucha contra el comunismo hasta la guerra contra el narcotráfico, manteniendo siempre una justificación para la intervención.

¿Un nuevo capítulo de «Yankee Go Home, otra vez»?

La idea de ‘Yankee Go Home, otra vez’, popularizada en movimientos antiimperialistas, resurge en este escenario hipotético. Jorge G. Castañeda, en su análisis para Project Syndicate, sugiere que la ‘Operación Absolute Resolve’ en Venezuela podría ser un reflejo moderno de la estrategia de 1898.

El autor subraya que, aunque las justificaciones modernas pueden centrarse en la lucha contra el narcotráfico o la defensa de la democracia, la esencia de la intervención permanece. Esto plantea interrogantes sobre la soberanía de las naciones latinoamericanas y la capacidad de la comunidad internacional para disuadir acciones unilaterales de potencias hegemónicas.

Organismos como la Organización de los Estados Americanos (OEA) han buscado promover el multilateralismo y la no injerencia, pero su influencia ha sido históricamente desafiada por el poderío de Estados Unidos. La tensión entre la autodeterminación y la intervención externa sigue siendo un eje central en las relaciones interamericanas, como demuestran recientes informes.

Aunque el escenario planteado por Project Syndicate es hipotético, sirve como un recordatorio contundente de las cicatrices históricas y las sensibilidades actuales. La frase ‘Yankee Go Home, otra vez’ encapsula la ansiedad de una región que ha enfrentado repetidamente la injerencia externa. El futuro de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina dependerá de la capacidad para forjar un camino basado en el respeto mutuo y la cooperación genuina.