Bancos comunitarios en Estados Unidos han expresado una profunda preocupación por una aparente laguna jurídica en el sistema de finanzas descentralizadas (DeFi) GENIUS, que facilita el uso de stablecoins con rendimiento. Esta situación plantea interrogantes críticos sobre la estabilidad financiera y el marco regulatorio existente, afectando directamente la competitividad y la gestión de riesgos en la banca tradicional.

La alarma surge de la posibilidad de que estas stablecoins, que ofrecen intereses a sus poseedores, puedan atraer depósitos fuera del sistema bancario regulado, sin las mismas salvaguardias para los consumidores ni las obligaciones de capital. Este fenómeno, si no se aborda, podría socavar la base de depósitos de los bancos más pequeños, que son vitales para las economías locales.

La tensión entre la innovación cripto y la regulación tradicional se intensifica, con la industria bancaria pidiendo una acción más clara por parte de los reguladores. La Asociación de Banqueros Comunitarios de América (ICBA) ha sido vocal en esta discusión, como se reportó por TheBlock.co en enero de 2026, subrayando la urgencia de cerrar estos vacíos.

El impacto de las stablecoins de rendimiento en el sector

Las stablecoins de rendimiento, a diferencia de las tradicionales, no solo mantienen su valor anclado a una moneda fiduciaria, sino que también generan rendimientos pasivos para sus tenedores. Este atractivo de ingresos pasivos, a menudo superior a las tasas de interés bancarias convencionales, representa una amenaza directa para los depósitos bancarios. Un análisis del Banco de la Reserva Federal ha señalado que, si bien la innovación financiera es bienvenida, debe estar acompañada de una regulación adecuada para mitigar los riesgos sistémicos.

La ICBA argumenta que estas stablecoins operan en un área gris, sin la supervisión que garantiza la protección de los depósitos ni los requisitos de capital que cumplen los bancos. Esto crea un terreno de juego desigual y expone a los consumidores a riesgos desconocidos en caso de inestabilidad del emisor o de la plataforma DeFi. La falta de transparencia y las complejidades de estos productos requieren una atención regulatoria inmediata, según expertos.

Desafíos regulatorios y el futuro de la banca

El principal desafío radica en cómo regular entidades y productos que operan en la esfera digital, trascendiendo las fronteras geográficas y las categorías financieras tradicionales. Un informe reciente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) destaca la necesidad de un enfoque regulatorio integral que abarque tanto las finanzas tradicionales como las descentralizadas.

La preocupación de los bancos comunitarios no es solo por la fuga de depósitos, sino también por la posible desestabilización del sistema financiero si una gran cantidad de activos se mueven hacia productos no regulados. La situación exige que legisladores y reguladores actúen con celeridad para establecer un marco que fomente la innovación sin comprometer la seguridad y la confianza en el sistema financiero global.

El debate sobre las stablecoins de rendimiento y su impacto en la banca tradicional continuará, con una creciente presión para que se establezcan regulaciones claras. La forma en que se aborde esta laguna jurídica determinará no solo la trayectoria de las finanzas descentralizadas, sino también la resiliencia y el papel futuro de los bancos comunitarios en la economía. Es un momento crucial para definir cómo la innovación cripto se integrará en el ecosistema financiero existente.